Riesgo cardiovascular en la enfermedad hepática esteatósica asociada a disfunción metabólica

Riesgo cardiovascular en la enfermedad hepática esteatósica asociada a disfunción metabólica

Javier Crespo 1, 2 , Paula Argos 2 , Carolina Jiménez 2 , Marta Alonso 2, 3 , Tomás de Vega 4, Paula Iruzubieta 2, 5

1 Departamento de Medicina y Psiquiatría, Facultad de Medicina, Universidad de Cantabria, Santander, España; 2 Grupo de Investigación Clínica y Traslacional en Enfermedades Digestivas, Instituto de Investigación Valdecilla (IDIVAL), Santander, España; 3 Departamento de Anatomía y Biología Celular, Universidad de Cantabria, Santander, España; 4 Servicio de Medicina Interna, Hospital Universitario de Sierrallana, Torrelavega, España; 5 Servicio de Digestivo, Hospital Universitario Marqués de Valdecilla, Facultad de Medicina, Universidad Cantabria, Santander, España

*Correspondencia: Javier Crespo. Email: javier.crespo@scsalud.es

Resumen

La enfermedad hepática esteatósica asociada a disfunción metabólica (MASLD, Metabolic dysfunction Associated Steatotic Liver Disease) constituye la principal causa de hepatopatía crónica en el mundo y se reconoce como un determinante cardiovascular sistémico. Más allá de la progresión hepática hacia fibrosis avanzada o carcinoma hepatocelular, la primera causa de morbimortalidad en estos pacientes es la enfermedad cardiovascular. Diversas cohortes y metaanálisis han demostrado que la MASLD incrementa de forma independiente el riesgo de infarto de miocardio, ictus, fibrilación auricular, insuficiencia cardiaca con fracción de eyección preservada y daño microvascular. El gradiente de riesgo se acentúa con la fibrosis, incluso en individuos jóvenes y en mujeres, lo que obliga a una valoración sistemática del riesgo vascular en la práctica clínica hepatológica. Los mecanismos que explican esta asociación incluyen resistencia a la insulina, lipotoxicidad, inflamación sistémica, disfunción endotelial, alteraciones de la coagulación, remodelado cardiaco y factores emergentes como la microbiota intestinal. Sin embargo, los algoritmos clásicos de predicción de riesgo cardiovascular muestran un rendimiento limitado en la MASLD, por lo que se recomienda incorporar biomarcadores hepáticos, técnicas de imagen vascular y modelos integrados. El manejo debe basarse en la modificación intensiva del estilo de vida, con pérdida de peso del 7-10%, dieta de patrón mediterráneo o DASH, ejercicio aeróbico y de fuerza, y abandono del tabaco y del alcohol. La farmacoterapia se articula en torno a estatinas y otros hipolipemiantes e hipolipidemiantes, a los que se añaden agonistas de GLP-1 y probablemente agonistas duales GLP-1/GIP, GLP-1/Glucagón y agonistas triples, inhibidores de SGLT2 y nuevos agentes como el resmetirom, en un marco cardio-reno-hepato-metabólico. El seguimiento longitudinal exige una aproximación multidisciplinaria y dinámica, que integre prevención vascular, protección hepática y cuidado renal como pilares inseparables en el abordaje contemporáneo de la MASLD.

Palabras clave:  Enfermedad hepática esteatósica asociada a disfunción metabólica (MASLD). Eventos cardiacos adversos mayores (MACE). Fibrosis hepática. Modificación del estilo de vida. Enfermedad hepática esteatósica (SLD).

Contenido

El contenido completo estará disponible en breve. ¡Gracias por tu paciencia!