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*Correspondencia: Elizabeth Barba-Orozco. Email: barba@clinic.cat
La evaluación del estreñimiento debe abordarse de manera selectiva y escalonada, con el objetivo de identificar el mecanismo fisiopatológico subyacente causante de los síntomas y de guiar las decisiones terapéuticas, más que «confirmar» un diagnóstico. Las pruebas complementarias están indicadas principalmente en el estreñimiento refractario, tras el fracaso de un manejo inicial adecuado, y solo cuando sus resultados pueden modificar la conducta clínica. Una proporción significativa de pacientes presentan trastornos de la evacuación, con frecuencia no reconocidos, que pueden coexistir con un tránsito colónico lento o contribuir a su desarrollo. En este contexto, la evaluación funcional anorrectal mediante manometría y test de expulsión del balón constituye el primer escalón diagnóstico, al permitir la identificación de pacientes candidatos a biorretroalimentación anorrectal, considerada el tratamiento de elección en estos casos. Los estudios de tránsito colónico se reservan como pruebas de segunda línea, en especial cuando los síntomas persisten tras excluir o tratar un trastorno evacuatorio, o antes de decisiones terapéuticas avanzadas, como cirugía. La defecografía desempeña un papel complementario y selectivo, siendo útil ante la sospecha de alteraciones anatómicas dinámicas o cuando los estudios funcionales resultan inconclusos. En conjunto, se subraya que la utilidad de las pruebas radica en su correcta indicación e integración clínica, evitando estudios innecesarios y tratamientos inapropiados.
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