Más allá de la inhibición ácida: nuevas terapias y enfoques innovadores

Más allá de la inhibición ácida: nuevas terapias y enfoques innovadores

Miguel A. Valdovinos-Díaz

Departamento de Gastroenterología, Hospital Médica Sur, Ciudad de México, México

*Correspondencia: Miguel A. Valdovinos-Díaz. Email: miguelvaldovinosd@gmail.com

Fecha de recepción: 18-12-2025

Fecha de aceptación: 23-03-2026

DOI: 10.24875/CGM.25000037

Disponible en línea: 12-05-2026

Clín. Gastroenterol. Méx. 2026;2(1):76-82

Resumen

La enfermedad ulcerosa péptica ha dejado de ser un problema exclusivamente «dependiente del ácido». Aunque los inhibidores de la bomba de protones (IBP) dominaron el tratamiento durante décadas, sus limitaciones (variabilidad genética, rebote ácido y resistencias bacterianas) han impulsado un cambio de paradigma. Hoy el enfoque es integral: control del ácido más restauración de la mucosa y erradicación eficaz de Helicobacter pylori. Los bloqueadores competitivos del potasio (P-CAB), como el vonoprazán y el tegoprazán, ofrecen una supresión ácida más rápida, potente y predecible que los IBP, con mejores tasas de cicatrización y erradicación, incluso en cepas resistentes. Paralelamente, los esquemas modernos contra H. pylori, incluidos tratamientos duales y cuádruples basados en P-CAB, alcanzan tasas de éxito cercanas al 95%. Se revalorizan los agentes citoprotectores (rebamipida, sucralfato, misoprostol) y nuevas terapias regenerativas que favorecen la reparación epitelial. Además, la microbiota gástrica emerge como actor clave, con probióticos y simbióticos que mejoran la tolerancia, la adherencia y los resultados clínicos. El futuro apunta a la medicina personalizada: la farmacogenómica, la inteligencia artificial y las terapias regenerativas permitirán tratamientos más precisos, eficaces y sostenibles.

Palabras clave:  Úlcera péptica. Nuevas terapias. P-CAB.

Contenido

Introducción

Durante décadas, el manejo farmacológico de la enfermedad ulcerosa péptica (EUP) se ha centrado casi exclusivamente en la inhibición de la secreción ácida gástrica. Desde los primeros antiácidos y antagonistas de los receptores H2, hasta la consolidación de los inhibidores de la bomba de protones (IBP) como terapia de elección, el paradigma terapéutico ha estado dominado por el control del ácido clorhídrico. Sin embargo, en los últimos años se ha evidenciado que la EUP es una afección multifactorial cuyas persistencia y recurrencia no siempre dependen de la hiperacidez, sino de procesos inflamatorios, infecciosos, isquémicos y de reparación mucosa defectuosa1,2.

Los avances farmacológicos recientes han impulsado una transición conceptual: de la supresión ácida a la modulación integral del entorno mucoso gástrico. Nuevas moléculas, como los bloqueadores del ácido competitivos del potasio (P-CAB, potassium-competitive acid blockers), agentes citoprotectores con mecanismos regenerativos, terapias dirigidas a Helicobacter pylori más efectivas frente a cepas resistentes, y estrategias basadas en la modulación de la microbiota, han transformado el panorama terapéutico2,3.

Esta revisión se centra en los avances farmacológicos más allá de la inhibición ácida, destacando las nuevas clases de fármacos, sus mecanismos, su eficacia clínica comparada y su integración en la práctica del gastroenterólogo moderno. Asimismo, se abordan los cambios en el enfoque terapéutico hacia la restauración mucosa, la farmacogenómica aplicada y la relevancia de la dieta y del estilo de vida como coadyuvantes racionales en el tratamiento de la EUP.

Limitaciones de la terapia convencional

A pesar del éxito terapéutico inicial de los IBP en la cicatrización de úlceras y el alivio sintomático, numerosos estudios han documentado limitaciones clínicas y farmacológicas que reducen su efectividad sostenida. Entre ellas, la variabilidad interindividual en la respuesta relacionada con polimorfismos del citocromo P450 (particularmente CYP2C19) produce diferencias notables en la biodisponibilidad y el efecto antisecretor4. Esto ha derivado en respuestas subóptimas o fracasos terapéuticos en algunos pacientes.

Adicionalmente, el fenómeno de hipersecreción ácida de rebote tras la suspensión de los IBP puede inducir una recurrencia de los síntomas y úlceras, complicando el manejo crónico5. Otros efectos adversos descritos incluyen hipomagnesemia, alteraciones en la absorción de vitamina B12 y hierro, nefritis intersticial y un incremento en el riesgo de infecciones gastrointestinales6.

La emergencia de cepas resistentes de H. pylori ha comprometido aún más la eficacia de las terapias combinadas basadas en IBP, en particular en regiones con alta prevalencia de resistencia dual a claritromicina y metronidazol7. Esto ha impulsado el desarrollo de esquemas alternativos y nuevos moduladores del ácido, como los P-CAB, que ofrecen una supresión rápida, potente y predecible, independientemente del genotipo metabólico del paciente8.

Por otro lado, el enfoque tradicional no aborda de manera adecuada la restitución mucosa, la inflamación persistente ni la interacción con la microbiota gástrica. Estas limitaciones explican el creciente interés en terapias más integrales que restauren la homeostasis mucosa y prevengan la recurrencia ulcerosa, complementando la inhibición ácida con estrategias citoprotectoras y de modulación bacteriana.

Nuevos fármacos antisecretores: P-CAB (vonoprazán, tegoprazán y otros)

El desarrollo de los P-CAB ha representado uno de los avances más notables en la farmacología del control ácido gástrico en las últimas dos décadas. A diferencia los IBP, que requieren su activación en el ambiente ácido canalicular de las células parietales, los P-CAB actúan de manera reversible, directa y rápida sobre la H+/K+ ATPasa, bloqueando la unión del potasio al sitio catalítico y deteniendo así la secreción ácida de inmediato9.

Entre las moléculas más estudiadas se encuentra el vonoprazán, un derivado imidazopiridínico que alcanza una potente inhibición ácida con una biodisponibilidad estable y una vida media prolongada (unas 9 horas), lo que garantiza un control sostenido durante 24 horas con una sola dosis diaria9. Diversos ensayos clínicos comparativos han demostrado que el vonoprazán logra una supresión del pH gástrico más rápida y completa que el omeprazol, el esomeprazol y el lansoprazol, con tasas de curación de úlceras duodenales y gástricas superiores al 90% en 4 semanas10.

Asimismo, el vonoprazán muestra ventajas clínicas notables en la erradicación de H. pylori al mantener unos niveles intragástricos óptimos de antibióticos dependientes del pH y reducir el impacto del metabolismo hepático mediado por CYP2C19. Esto ha convertido al fármaco en una herramienta clave en terapias de primera y segunda línea, especialmente en Asia, los Estados Unidos de América y algunos países de Latinoamérica, donde ya se encuentra ampliamente aprobado11,12.

Otros P-CAB en desarrollo o ya en uso clínico, como el tegoprazán, el fexuprazán y el linaprazán, comparten la acción rápida, reversible y predecible sobre la bomba de protones, con perfiles de seguridad favorables y menor interacción farmacológica9. Su capacidad para lograr un control ácido estable desde la primera dosis los posiciona como candidatos ideales para el manejo de la EUP y para reemplazar progresivamente a los IBP tradicionales. En la tabla 1 se muestran los fármacos empleados en el tratamiento de la EUP.

Tabla 1. Fármacos para el manejo de la enfermedad ulcerosa péptica

Fármacos Dosis habitual Duración Comentarios clínicos y observaciones
Inhibidores de la bomba de protones (IBP)
 Omeprazol



 Pantoprazol
 Lansoprazol
 Esomeprazol
 Rabeprazol
 Dexrabeprazol
 Dexlansoprazol

 Ilaprazol


20 mg/24 h



40 mg/24 h
30 mg/24 h
40 mg/24 h
20 mg/24 h
10 mg/24 h
60 mg/24 h

20 mg/24 h


6-8 semanas



6-8 semanas
6-8 semanas
6-8 semanas
6-8 semanas

6-8 semanas

6-8 semanas


Primera línea clásica
Menor potencia que P-CAB
Ajustar en metabolizadores rápidos CYP2C19
Menor interacción con clopidogrel
Similar eficacia que otros IBP
Mayor biodisponibilidad
Útil en metabolizadores rápidos con polimorfismo 2C19
Liberación dual retardada
Mayor vida media
Vida media más prolongada que otros IBP
Bloqueadores de ácido competitivos del potasio (P-CAB)
 Vonoprazán

 Tegoprazán


20 mg/24 h

50 mg/24 h


6-8 semanas

6-8 semanas


Supresión ácida potente y estable
Alta eficacia en erradicación de H. pylori
Actúa más rápido
Disponible en México
Protectores de la mucosa
 Rebamipida




 Sucralfato

 Misoprostol

100 mg/8 h




1 g/6 h (o antes de comidas)
200 µg/8-12 h

8 semanas




8 semanas

Prevención crónica

Estimula las prostaglandinas y la reparación epitelial
Útil en prevención de gastropatía por antiinflamatorios no esteroideos

Forma una barrera protectora
En pacientes con intolerancia a IBP
Previene úlceras por antiinflamatorios no esteroideos
Causa diarrea y cólicos
Contraindicado en embarazo
Agentes adyuvantes
 Probióticos
(S. boulardii, L. rhamnosus GG)
 Antiácidos no absorbibles



 Antagonistas de los receptores H2

1-2 cápsulas/día

30 ml 1 h después de cada comida y al acostarse


Famotidina 20-40 mg/12 h

Durante la erradicación
A demanda



6-8 semanas

Disminuyen los efectos adversos de los antibióticos
Modulan la microbiota
Útiles para el alivio de síntomas repentinos

En pacientes que no toleran IBP o P-CAB

No obstante, aún se requiere evidencia a largo plazo sobre su seguridad en tratamientos prolongados, especialmente respecto al riesgo de hipergastrinemia crónica y los posibles efectos sobre la mucosa gástrica a largo plazo9. La evolución del manejo ácido, sin embargo, parece desplazarse claramente hacia esta nueva clase de fármacos, que combinan eficacia, rapidez y previsibilidad farmacocinética.

Terapias dirigidas a Helicobacter pylori: estrategias de erradicación de nueva generación

El descubrimiento de H. pylori transformó la comprensión de la EUP y marcó el inicio de la terapia etiológica antimicrobiana. Sin embargo, tras tres décadas de uso de esquemas triples y cuádruples basados en claritromicina y metronidazol, la resistencia global a los antibióticos ha reducido drásticamente las tasas de erradicación, que en algunos países caen por debajo del 70%11.

En este contexto, la búsqueda de estrategias terapéuticas innovadoras ha cobrado un papel central. Los regímenes de terapia secuencial (IBP o P-CAB + amoxicilina, seguidos de claritromicina y metronidazol), las terapias concomitantes (cuádruple sin bismuto) y la terapia cuádruple con bismuto continúan siendo opciones vigentes, pero con resultados variables según las tasas locales de resistencia11.

El uso de vonoprazán y tegoprazán como base de erradicación ha mostrado una superioridad significativa respecto a los IBP en diversos metaanálisis, con tasas de erradicación del 90-95%, incluso en cepas resistentes a la claritromicina11. Este efecto se atribuye a la supresión ácida sostenida, que optimiza la acción antibiótica al mantener un pH gástrico favorable, promover la replicación de la bacteria que aumenta su susceptibilidad a los antibióticos y reducir la degradación de los fármacos dependientes de la estabilidad intragástrica. Además, los esquemas duales que combinan un P-CAB a dosis doble con amoxicilina a dosis altas (3 g diarios) por 10 a 14 días han mostrado ser tan efectivos y mejor tolerados que los esquemas triples o cuádruples12,13. En la tabla 2 se enlistan los esquemas de erradicación de H. pylori utilizando IBP o P-CAB.

Tabla 2. Esquemas de erradicación de Helicobacter pylori con inhibidores de la bomba de protones y bloqueadores de ácido competitivos del potasio

Tipo de esquema Composición Duración Eficacia (%) Comentarios clínicos
Triple clásico (IBP) IBP (omeprazol 20 mg/12 h o equivalente) + amoxicilina 1 g/12 h + claritromicina 500 mg/12 h 14 días 70-80% Solo en regiones con resistencia a claritromicina < 15% Menor eficacia global
Triple con P-CAB Tegoprazán 50 mg/12 h o vonoprazán 20 mg/12 h + amoxicilina 1 g/12 h + claritromicina 500 mg/12 h 14 días 90-95% Alta eficacia incluso con resistencia a claritromicina Supresión ácida más estable que con IBP
Cuádruple con bismuto (IBP) IBP + bismuto subsalicilato 120 mg/6 h + tetraciclina 500 mg/6 h + metronidazol 500 mg/8 h 10-14 días 85-90% Esquema de elección en resistencia dual a claritromicina y metronidazol
Puede usarse doxiciclina 100 mg/12 h en lugar de tetraciclina
Cuádruple con bismuto (P-CAB) Tegoprazán 50 mg/12 h o vonoprazán 20 mg/12 h + bismuto + tetraciclina + metronidazol 10 días 90-95% Mayor adherencia y superior tasa de erradicación
Terapia concomitante (IBP) IBP + amoxicilina 1 g/12 h + claritromicina 500 mg/12 h + metronidazol 500 mg/12 h 10-14 días 85-90% Esquema simplificado, útil cuando no se conoce el perfil de resistencia
Terapia concomitante (P-CAB) Tegoprazán 50 mg/12 h o vonoprazán 20 mg/12 h + amoxicilina 1 g/12 h + claritromicina 500 mg/12 h + metronidazol 500 mg/12 h 10 días 92-96% Alta tasa de éxito
Rápida supresión ácida desde la primera dosis
Terapia secuencial (IBP) Días 1-5: IBP + amoxicilina
Días 6-10: IBP + claritromicina + metronidazol
10 días 80-85% Menos eficaz por resistencia cruzada
Requiere buena adherencia
Terapia secuencial (P-CAB) Días 1-5: tegoprazán o vonoprazán + amoxicilina
Días 6-10: vonoprazán + claritromicina + metronidazol
10 días 90-94% Similares tasas de éxito que la cuádruple sin bismuto
Terapia dual (IBP) IBP/12 h + amoxicilina 1 g/8 h 14 días 65-75% Baja eficacia No recomendada salvo intolerancia a otros antibióticos
Terapia dual (P-CAB) Tegoprazán 50 mg/12 h o vonoprazán 20 mg/12 h + amoxicilina 1 g/8 h 14 días 90-94% Excelente tolerancia y simplicidad Ideal en resistencia múltiple o alergia a macrólidos

IBP: inhibidores de la bomba de protones; P-CAB: bloqueadores de ácido competitivos del potasio.

La incorporación de probióticos (especialmente Lactobacillus reuteri y Saccharomyces boulardii) como adyuvantes al tratamiento de erradicación ha demostrado disminuir los efectos adversos gastrointestinales de los antibióticos y mejorar las tasas de cumplimiento terapéutico14. En paralelo, se investigan vacunas profilácticas y terapéuticas contra H. pylori, basadas en antígenos de ureasa, adhesinas y proteínas de choque térmico, con resultados preliminares prometedores, pero aún sin aprobación clínica15.

Otra línea emergente son los moduladores del microbioma gástrico, cuyo objetivo es restablecer un equilibrio bacteriano compatible con la salud mucosa tras la erradicación. Se han propuesto combinaciones de prebióticos y simbióticos para reducir la recolonización y modular la inflamación residual16.

Finalmente, la farmacogenómica aplicada a la EUP y la infección por H. pylori abre la posibilidad de terapias personalizadas basadas en el genotipo del huésped y la expresión de transportadores de fármacos o enzimas metabolizadoras, lo que podría optimizar la respuesta y minimizar la resistencia17.

Restauración de la mucosa y agentes citoprotectores

El control de la acidez gástrica constituye solo uno de los pilares del tratamiento de la EUP. En los últimos años ha resurgido el interés por los agentes que favorecen la restitución epitelial, la regeneración mucosa y la protección citológica, especialmente en pacientes con factores de riesgo persistentes o daño mucoso recurrente.

Entre los fármacos más destacados se encuentra la rebamipida, un derivado de la 2-(1H)-quinolinona con propiedades antiinflamatorias, antioxidantes y citoprotectoras. La rebamipida estimula la síntesis de prostaglandinas endógenas, aumenta la producción de moco y bicarbonato, y promueve la proliferación de células epiteliales y angiogénesis en el lecho ulceroso18. Los ensayos clínicos han demostrado que su adición a la terapia convencional acelera la cicatrización ulcerosa y reduce significativamente la recurrencia en los pacientes que continúan con aspirina u otros antiinflamatorios no esteroideos (AINE)19.

El sucralfato, una sal básica de aluminio y sacarosa octasulfato, continúa siendo un agente de referencia por su capacidad para formar un complejo protector con las proteínas del exudado ulceroso, creando una barrera física frente al ácido y la pepsina20. Aunque menos utilizado en la era de los IBP, sigue siendo valioso en úlceras refractarias y en pacientes con contraindicación para los inhibidores de la secreción ácida.

Asimismo, el misoprostol, un análogo sintético de la prostaglandina E1, conserva un papel en la prevención de lesiones inducidas por AINE, al incrementar el flujo sanguíneo mucoso y restaurar la secreción de moco y bicarbonato21. Su utilidad, sin embargo, se ve limitada por los efectos adversos gastrointestinales y su contraindicación en embarazadas21.

Otras estrategias emergentes incluyen el uso de ácido hialurónico y sulfato de condroitina, capaces de formar una película bioadhesiva sobre la mucosa, con efectos reparadores en la gastritis erosiva y la úlcera duodenal22. También se investiga el empleo de factores de crecimiento recombinantes, como el factor de crecimiento epidérmico y el factor transformador del crecimiento alfa, y de moléculas peptídicas con propiedades regenerativas23.

En conjunto, estos fármacos apuntan hacia un enfoque restaurativo integral, en el cual la inhibición ácida se complementa con la estimulación de los mecanismos de defensa y reparación mucosa, constituyendo un cambio de paradigma en la farmacoterapia de la EUP.

Papel de la microbiota gástrica e intestinal

La comprensión del papel de la microbiota gástrica e intestinal en la fisiopatología de la EUP ha experimentado una expansión significativa. Aunque H. pylori sigue siendo el principal agente etiológico, la evidencia reciente indica que la disbiosis gástrica y duodenal puede influir en la susceptibilidad ulcerosa, la respuesta inflamatoria y la cicatrización mucosa24.

Los estudios de secuenciación del 16S rRNA han identificado alteraciones en la composición bacteriana gástrica en pacientes con EUP, caracterizadas por una disminución de Lactobacillus y Bifidobacterium, y un aumento de Streptococcus y Prevotella24. Estas modificaciones pueden favorecer la inflamación crónica y alterar la barrera mucosa.

El uso terapéutico de probióticos ha cobrado importancia tanto como coadyuvante de la erradicación de H. pylori como en la restauración de la mucosa. Diversos metaanálisis confirman que cepas como L. reuteri, L. rhamnosus GG y S. boulardii reducen los efectos adversos de los antibióticos, mejoran la tolerancia y potencian las tasas de erradicación25.

Los prebióticos y los sinbióticos también muestran potencial terapéutico, aunque su eficacia clínica aún requiere validación en estudios controlados26.

En resumen, la integración de estrategias probióticas y moduladoras del microbioma representa un nuevo horizonte terapéutico en la EUP, complementando la supresión ácida y la erradicación bacteriana con la restauración ecológica de la mucosa gástrica.

Perspectivas futuras y medicina personalizada

El futuro del tratamiento de la enfermedad ulcerosa péptica se orienta hacia la medicina personalizada y de precisión, sustentada en los avances de la farmacogenómica, la inteligencia artificial y la biología molecular27,28.

La variabilidad individual en la respuesta a los IBP y los P-CAB, determinada por polimorfismos del gen CYP2C19, permite ajustar las dosis y elegir fármacos según el perfil metabólico del paciente27,28. De forma similar, los estudios sobre la expresión de genes relacionados con la reparación mucosa y la inflamación (como ciclooxigenasa 2) ofrecen nuevas dianas terapéuticas para el desarrollo de fármacos regenerativos29.

Inteligencia artificial y modelos predictivos

La inteligencia artificial y el aprendizaje automático comienzan a aplicarse al diagnóstico y el manejo de la EUP. Los modelos predictivos basados en big data permiten estimar el riesgo de recurrencia, identificar fallos terapéuticos precoces y optimizar los esquemas antibióticos según los patrones regionales de resistencia de H. pylori28. Estas herramientas podrían revolucionar la práctica clínica al permitir una selección terapéutica dinámica y personalizada30.

Terapias regenerativas y bioingeniería

Las investigaciones en biología regenerativa gástrica han demostrado que los factores de crecimiento epitelial y los péptidos análogos de factor Trefoil pueden acelerar la reparación de la mucosa ulcerada31,32. En paralelo, se exploran terapias con células madre mesenquimales, capaces de secretar mediadores antiinflamatorios y de promover la angiogénesis y la regeneración tisular33.

Aunque aún en fase experimental, estas estrategias abren la posibilidad de restaurar la integridad mucosa de forma biológica, más allá del control sintomático.

Nuevos horizontes terapéuticos

Se encuentran en desarrollo moléculas híbridas con doble acción (antiácida y regeneradora), combinaciones de P-CAB con antioxidantes, y nanopartículas que liberan fármacos de forma dirigida al lecho ulceroso34,35. Estas tecnologías buscan maximizar la eficacia y minimizar los efectos adversos, representando la evolución lógica de la farmacología gastrointestinal moderna.

En síntesis, la integración de la farmacogenómica, la biotecnología y la inteligencia artificial transformará el abordaje terapéutico de la EUP, consolidando un paradigma basado en la precisión, la restauración y la sostenibilidad mucosa.

Conclusiones

El manejo contemporáneo de la EUP atraviesa una transformación profunda: el eje terapéutico ya no se limita al control del ácido, sino que busca restaurar la integridad mucosa, modular el microbioma y personalizar el tratamiento según las características genéticas y clínicas del paciente.

Los P-CAB representan el relevo natural de los IBP, con una supresión ácida más rápida, potente y predecible. A la par, la renovación de los esquemas de erradicación de H. pylori, el empleo de probióticos adyuvantes y las estrategias regenerativas han ampliado la eficacia terapéutica y reducido las recaídas.

El futuro del tratamiento de la EUP apunta a una farmacología integral y de precisión, donde convergen la farmacogenómica, la biología regenerativa, la inteligencia artificial y los cuidados basados en el estilo de vida. Este nuevo paradigma redefine la relación entre el gastroenterólogo y el paciente, pasando de la inhibición a la restitución funcional del ecosistema gástrico.

En suma, la EUP ha dejado de ser una afección puramente «dependiente del ácido» para convertirse en un modelo de medicina traslacional, en el que la ciencia farmacológica y la visión clínica convergen en beneficio del paciente.

Financiamiento

El autor declara no haber recibido financiamiento para este estudio.

Conflicto de intereses

El autor es conferencista para laboratorios CARNOT.

Consideraciones éticas

Protección de personas y animales. El autor declara que para esta investigación no se han realizado experimentos en seres humanos ni en animales.

Confidencialidad, consentimiento informado y aprobación ética. El estudio no involucra datos personales, historias clínicas ni muestras biológicas humanas, por lo que no requiere aprobación ética. No se aplican las guías SAGER.

Declaración sobre el uso de inteligencia artificial. El autor declara haber utilizado inteligencia artificial (ChatGPT) para el diseño y la corrección de estilo en la redacción de este manuscrito.

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